jueves, 22 de septiembre de 2011

I bet you thought I was dead.

¿Sabes? Eres un buitre. Un basura. Con el tiempo me he dado cuenta de cómo jamás estuviste ahí en mis momentos de júbilo, en los que había conseguido algo meritable, en los que realmente yo era feliz. Sin embargo, siempre estuviste ahí para terminar de hundirme en mis peores momentos, para hacerme sentir mal, para contribuir con tu bordería e insensibilidad a mis estados de ánimo. Mi pregunta es simple, es clara, es straightforward que diría my self inglés:

¿QUÉ COÑO SACAS CON ESO?

¿Es que no te das cuenta de lo mucho que sobran tus comentarios?  Te escudas al decir que "no todo es color de rosa", que "en la vida no seré el único que te trate así", pero eso no significa que tengas total libertad para tratar a la gente como te plazca.

Me la come soberanamente la gente así. Ser borde es justificable a veces, pero ser borde por naturaleza... no me va ese tipo de gente. Sí, soy inocente al pensar que la gente algún día cambiará sus maneras, pero prefiero ser inocente a formar parte de la gente que piensa que no es posible cambiar. Desde luego el cerrarse mentalmente ya de entrada pone las cosas difíciles.

De todos modos, no me preocupan tus comentarios... porque desde luego tus ladridos quedan sepultados por la cantidad de gente que aporta alegría y optimismo a mi vida. Porque te guste o no, hacía mucho tiempo que no me sentía así, y hacía años que no se despertaban en mí sentimientos tan positivos como los que tengo ahora. Quizás mi contexto no sea el mejor en este momento, pero la manera de afrontar las cosas sí ha cambiado, y aún sigue cambiando a mejor.

Sí, me culpo por haber permitido que me hicieras daño, pero por otro lado no me arrepiento de lo ocurrido porque la lección sacada compensa.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Summer sunshine.

Uhm, esta nueva interfaz se me hace un tanto extraña, pero me agrada. Me parece bastante más estética.

En fin, lo siento, tenía que comentar algo sobre el cambio que ha hecho Blogger. Ya era hora porque llevaba años en un formato que no me gustaba mucho. Pero hoy vengo a hablar del verano.

A lo tonto el verano se ha acabado. Bueno, no se ha acabado, pero a estas alturas ya uno está ocupado con preparativos, matrículas, pruebas de acceso, etc. Así que podría decirse que las vacaciones están ya casi acabadas. Es curioso, porque en cierto modo pienso que estas vacaciones se han pasado muy rápido, pero si echo la vista atrás, es alucinante la de cosas que he hecho. Y no puedo evitar sonreír, porque creo que nunca me había sentido tan realizado.

Este verano ha sido un verano de cambios, de nuevas experiencias, de aprender. He aprendido muchísimo.

Sé que va a sonar chorra, pero conseguir el carné de conducir me ha hecho sentirme muy bien conmigo mismo. Quizás porque sé lo que me costó sacarlo y el esfuerzo que hice. Lo reconozco, soy un chico de teoría. Por eso, sacarme el carné de conducir, que tanto tiempo libre me quitó, me hizo sentirme genial. Los que me conocen saben cómo soy, y tuve altibajos. A ratos me cagaba en todo, hablando en plata, pero aunque siempre tenía una tentación de rendirme, jamás lo hice. Algunos ven un solo carné, yo veo la prueba de que me esforcé y lo logré. Y por qué no, también veo un paso hacia la mejora de mi esencia individual, ahora tengo mucha más libertad en algunos sentidos. Y sobre todo he ganado mucha confianza en mí mismo.

Un día, solo un día después de sacarme el carné, partí a Londres. Para qué mentir, estaba acojonado. Eso sí, no estaba solo, mi amiga Nayra también fue y la verdad es que le tengo que agradecer mucho los ratos que pasamos, porque personalmente me lo pasé muy bien. Y tiene mérito soportarme tres semanas, jejeje. :)

No sabía qué me iba a encontrar ahí. No sabía si la agencia que contratamos era de fiar, cómo iba a ser la gente, con quién nos íbamos a encontrar... pero al final salí muy feliz en todos los sentidos. Conocí muchísima gente, de muchos lugares (aunque no sé por qué parece que media Valencia se fue a Londres esos días, lol), aprendí mucho, no solo en inglés (que, eso sí, podría haberlo hablado más), sino como persona nuevamente. Cuando estás ahí afuera tienes la ventaja de poder ver las cosas desde la barrera, y todo se ve mucho más claro. Y por qué no decirlo, aprecias más que nunca lo que hasta ese momento habías dado por seguro. En Londres sentí una libertad muy grande, hacía mucho tiempo que no me sentía tan vivo, con ganas de todo. Recuerdo los ratos yendo de línea en línea, las calles, las tiendas, el estilo de vida, las cosas propias del país. Quizás se habría agradecido una comida de mayor calidad o un mejor tiempo, pero no todo puede ser perfecto. Y quizás la perfección a veces le quita el encanto a las cosas. Pero tengo que reconocerlo, creo que nada habría sido igual sin toda la gente que conocí. Una ciudad como Londres es ideal, pero no sacas el máximo partido si no la visitas con gente con la que te lo puedas pasar bien. Si alguno lee esto pues se sentirá aludido, tengo que darles las gracias a todos por esas maravillosas semanas.

Al volver, todo me supo diferente. No lo digo a mal, en serio. Amé (y aún amo) Londres, pero Gran Canaria me supo más que nunca. Jamás pensé que echaría de menos el acento canario de tal manera. Y no solo el acento, sino la manera de vivir, las casas de colores, la calor, la forma de ser de la gente... vamos, el sentirte en tu verdadera casa. Si digo que hasta me emocioné al ver a mis padres... de hecho después de eso incluso he tratado más con ellos. Sin embargo, este verano la cobaya se marchó, la pobrecita ya tenía varios años y su corazón no pudo más. Aún entro a la cocina y como acto reflejo me giro para ver si está y saludarla, la echo mucho de menos. Hay gente que encuentra estúpido sentirse así por un animal que no sea un gato o un perro, lo cual encuentro estúpido. Lo quieran o no, la vimos crecer y envejecer, y a mí me daba pena ver que había perdido su vitalidad, y si bien aún podía seguir jugando con ella y estando con ella, se notaba que no era la misma en un cierto sentido. Sin embargo, sé que también tengo razones para alegrarme al pensar que le dimos lo mejor de nosotros y vivió muy bien. No se podrá quejar, porque está enterrada junto al mar, mecida por el sonido de las olas. En realidad me siento bastante afortunado de vivir tan cerca de la playa.

Tras este verano, me siento preparado para lo que venga. Sé que no va a ser fácil, pero esta vez tengo la experiencia de mi lado, y también tengo la fuerza, y también sé que un momento malo no es más que un momento malo, y no significa que la partida esté terminada... y si lo está, siempre hay otra partida. En la vida otra cosa no hay, pero oportunidades... quien no las encuentra es porque no las busca bien. Me he quitado partes que sobraban de mí, me he quedado con lo esencial. Aun habiendo tomado malas decisiones o habiendo cometido errores, no me arrepiento, he sacado la lección y eso sé que me va a servir. He tenido altibajos también con algunas personas, pero personalmente me han servido para abrir los ojos y darme cuenta de que lo que verdaderamente importa... y en ese sentido estoy muy agradecido, porque hablar las cosas es lo mejor que puedes hacer. Y sí, me atrevo a decir que en cierto modo he cambiado, tengo que creer en que he cambiado, porque sé que lo he hecho. Y sé que voy a seguir cambiando, a mejor, y si hay algo a peor tarde o temprano será a mejor. No es solo creer, es también esforzarse, pero es posible.

De párrafos pequeños he pasado a párrafos grandes. How cool is that? Jajaja. Hora de cerrar esta entrada. Son las 2:10, ahora mismo solo se me antoja una infusión seguida de un descanso, que mañana la acción sigue. Como no me gusta que la entrada sea toda texto, aprovecho para dejar una canción que le pega a este momento del año... y que es preciosa. Y que significa un montón para mí.


Feliz fin de verano, gente. :)