Las nueve de la tarde/noche se acercan y yo me encuentro haciendo literalmente nada. De hecho me he pasado el día entero así. En realidad mi cuerpo clama actividad mientras que mi cabeza no quiere oír hablar de la universidad. Si es que soy contradicción pura. Supuestamente hoy iba a salir, pero un simpático incidente hizo que cambiase de parecer y me quedase aquí. En realidad es asquerosa la sensación que se te queda tras tirar un día, pero hey, todos hemos tirados días por la basura más de una vez.
En fin, los primeros párrafos han tenido relación nula con el título de la entrada, así que supongo que ya es hora de entrar al tema. Últimamente he estado pensando qué videojuegos jugar. Pokémon Negro fue el último que jugué seriamente, y realmente no queda mucho que hacer. Con lo que me duró HeartGold... y este ya en 105 horas me sabe a chicle requetemascado. Así que he pensado que quizás sea hora de retornar a Final Fantasy. Y aquí es donde la entrada llega a su tema central.
Mi historia de amor (y a ratos odio) con Final Fantasy se remonta a 2002. Ya conocía la saga de oídas, reviews en revistas, amigos que habían jugado... pero a mí me sonaba a chino hasta que en una tarde/noche de otoño de 2002 me hice con una copia de Final Fantasy VIII. De segunda mano, eso sí, que el Daily Price está(ba) ahí para algo. El videojuego me atrapó instantáneamente, no sin antes pasar por los típicos problemas de un newbie. Lo típico que luego recuerdas con cariño, vamos. Día tras día jugaba, aunque bueno, no tenía Internet y deberes casi que menos, en aquel tiempo los videojuegos me duraban menos pues aparte de los videojuegos no tenía más que hacer. No, tampoco tenía amigos. Lo sé, eso se contradice con lo que algunos amigos míos lo habían jugado, pero da igual. Those were the days. Jamás lo acabé, sin embargo, entrené pésimamente a mis personajes por lo que la última jefa jamás la derroté. Pero vi el final de todos modos así que lo doy por acabado. No me suelo complicar la vida.
Pasó un tiempo tras jugarlo. No fue hasta 2004 que volví a jugar. Final Fantasy X fue el elegido en esta ocasión. Nuevamente quedé muy satisfecho, y X-2 siguió después. Personalmente, entiendo que X-2 se considere el peor Final Fantasy (aunque en realidad no lo es, juega a los tres primeros y luego me cuentas), pero siento que sí se le tiene muy prejuiciado solo por ser desenfadado. De todos modos he de admitir que eso de que Yuna se pase de invocadora a pop star es un tanto ridículo, pero al menos experimentaron. También por aquellos tiempos jugué a Final Fantasy VI en su versión PSOne, pero jamás logré llegar muy lejos porque estaba en inglés, y jamás entendí una papa. En estos momentos me alegro de haber estudiado inglés más en serio tras salir de bachillerato. Supongo que habría sido interesante hacerme con ella hoy en día.
En 2006 Internet había llegado a mi vida, y Final Fantasy V cayó junto a Final Fantasy VI. En forma de ROMs, obvio. Final Fantasy VI posiblemente sea mi FF favorito (hasta ahora). Tengo una debilidad innata por los videojuegos de los 90, sobre todo por los de la Super Nintendo. A esa debilidad le sumas un argumento elaboradísimo y un sistema de batalla lleno de posibilidades (y tremendamente avanzado para 1994), y voilà! Final Fantasy VI es aún considerado como uno de los grandes de la saga. Lástima que no tenga el factor gráficos de su parte (bueno, yo como fan de los 2D amo la parte gráfica), y eso eche a muchos seguidores atrás.
Al año siguiente jugaría a Final Fantasy I y IV, seguido luego de Final Fantasy XII. Ni el I ni el IV lograron realmente captarme. De hecho, el I es una soplapollada suprema. De todos modos, imagino que estaba bien para la época en la que se lanzó. Eso sí, el XII me encantó. Muchos dicen que es un mal juego, realmente yo lo encuentro un soplo de aire fresco en la saga. Aparte, me encanta el argumento, es bastante político y ofrece más profundidad en comparación a otros juegos de la saga. Lo único que critico es el uso de los llamados Espers, está todo muy liado.
Y hasta ahí. Tras XII, mi relación con la saga murió prácticamente. Jamás tuve voluntad para jugar al II, y el VII/IX jamás los supe encontrar. Un amigo me regaló el VII para mi cumpleaños, pero no sé cómo hacerlo funcionar en mi PC. Tendré que preguntarle. De los de PlayStation3 ni hablo, porque no me pienso comprar dicha consola en la vida. El año pasado jugué al X, pero no pude continuar pues un defecto del disco me retenía en la Llanura de los Rayos. Fuck.
Lo cierto es que no me interesa tanto el jugar las partes de PS3 (vamos, me han dicho que la saga se está desplomando), pero las de PSOne que me quedan sí me interesan y mucho. De momento estoy jugando al Final Fantasy II, que es un juego bastante más simple, aunque no es que me esté matando y lo estoy jugando básicamente por contarlo más en la saga. Sí, por lo que viene a ser el frikismo básicamente. Me pregunto si tendré la voluntad de terminar. Ya lo comunicaré en futuras entradas, de momento creo que esta ha sido bastante larga.
PD: Sugerencias de otros títulos de la saga que debería jugar o cuáles no en comentarios, please. Recomendaciones de otros RPGs también serían bienvenidas.
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